11
años juntos
Alonso & Noelia
15 · 05 · 2015
UNA SORPRESA PARA TI
“Hay frases que no alcanzan a contener todo lo que siento.”
Hoy hacemos once años. No sé si eso cabe en palabras, pero lo intento.
Empezamos con dieciséis. Éramos tan jóvenes que el mundo no terminaba de tomarnos en serio. Y aun así, construimos algo que ha aguantado todo: las noches largas de oposición, las madrugadas de trabajo, los días en que la vida pesa y aun así nos quedamos el uno al otro.
Hay cosas que sé que fallo. Me quedo dormido trabajando y no te digo buenas noches —y sé que eso te molesta—. Pero también sé que aunque esas noches no te diga nada, siempre me despierto pensando en ti.
Pelusa, once años no son solo tiempo. Son elección. Cada día volví a elegirte. Y si puedo elegir de nuevo, te elijo.
Por eso te regalo esto: tres días solo para nosotros. Sin agenda apretada, sin correr, sin el mundo de fondo. Granada, el sur, y tú.
11 años de momentos que no se olvidan
Pelusa, te regalo Granada.
Tres días. Los dos solos. Al sur, donde las murallas guardan siglos de amor.
Tú me dices cuándo. Yo lo preparo todo.
La Alhambra
El Albaicín
Los baños árabes
El Sacromonte Granada funciona así: pocos planes y buenos momentos.
Llegada y primera noche mágica
Salida tranquila
Salimos sin prisas. Granada gana muchísimo de noche, así que no hace falta correr.
Llegada + check-in + arreglarse
Llegar al alojamiento, dejar maletas y entrar en modo escapada. Nada de salir corriendo. La gracia está en empezar despacio.
Paseo nocturno por el Albaicín
Caminar sin rumbo. Callejones, luces cálidas, ambiente tranquilo. Carrera del Darro, Plaza Nueva, la subida al Albaicín.
Mirador de San Nicolás de noche
Mucho mejor de noche que lleno al atardecer. La Alhambra iluminada contra el cielo negro de Granada. Uno de esos momentos que se guardan para siempre.
Cena relajada — tapas y vino
Nada de cena enorme. Vino, tapas, algo acogedor. Sin prisas.
Vuelta caminando al hotel
Granada de madrugada tiene una atmósfera brutal. Caminar de vuelta con la ciudad vacía y dorada.
El día grande
✦ El día de los dos ✦
Despertar tranquilo
Nada de madrugón militar. El día merece empezar con calma.
Desayuno bonito
Café bueno, tostadas. Terraza si hace buen tiempo. No desayunar rápido.
La Alhambra completa
Generalife y jardines primero, Alcazaba, Palacios Nazaríes al final. Sin correr. Así entráis poco a poco y lo disfrutáis de verdad.
Comida tranquila
A esta hora estaréis cansados. Nada más de monumentos, cuestas ni museos. Gran error típico no parar aquí.
Descanso en el hotel
Siesta, ducha, descansar las piernas. Esto cambia completamente la noche.
Hammam Al Ándalus
Baños árabes. Agua tibia, vapor, silencio, luz tenue. Vale muchísimo la pena. Uno de esos momentos que solo Granada puede dar.
Cena de aniversario
Ropa bonita. Cena tranquila. Algo especial. Once años se celebran bien.
Paseo corto y hotel
Nada de salir de fiesta. Terminar el día tranquilos, con el estómago lleno y el corazón también.
Último día bonito y sin estrés
Desayuno lento
Sin despertador fuerte. Ese café que se bebe despacio sabiendo que luego hay que volver a la realidad.
Paseo por Sacromonte
Muy distinto al Albaicín. Más silencioso, bohemio, auténtico. Cuevas, colores, una energía que no se explica pero se siente.
Compras artesanales
Alcaicería y pequeñas tiendas del Albaicín. Cerámica, taracea, té, algo decorativo bonito.
Última comida
Algo bonito pero relajado. Nada demasiado pesado. Una buena despedida gastronómica.
Último paseo sin objetivos
Simplemente caminar. Sin plan. Recordando todo lo que hemos vivido estos tres días.
Vuelta a casa
De vuelta con: la Alhambra, los baños árabes, los paseos nocturnos, las cenas bonitas, la sensación de desconexión. Y sin volver agotados.
PARA TI, PELUSA
Esto es solo el comienzo
Pelusa, no sé cuándo vamos a ir. Tú tienes que decirme la fecha y lo acordamos juntos —porque así somos nosotros: nunca decidimos solos.
Pero lo que sí sé es que quiero vivir contigo esos tres días. Quiero ver tu cara en el Mirador de San Nicolás de noche. Quiero perdernos por el Albaicín sin saber a dónde vamos. Quiero sentarme enfrente de ti en esa cena del sábado y decirte en voz alta lo que ya sabes: que contigo es donde quiero estar.
Once años. Los próximos once también.
Con todo, Alonso
Fecha por confirmar — la decides tú